Miguel Gascón saca esta crítica (
pincha para leerla) a
Todas a la una en su blog personal (
puedes leerla aquí traducida al castellano) referida a las actuaciones realizadas estos días pasados en el
Teatre Tantarantana de Barcelona. Se queja de la falta de un hilo conductor o de un argumento con su principio, nudo y desenlace. Le ocurría algo parecido a
Joaquín Melguizo, crítico de Zaragoza (
pincha aquí para leer su crítica), al que le desazonaba también el no tener muy claro a dónde se le conducía.
Es verdad, entiendo que estamos más acostumbrados a eso, a encontrarnos en el teatro con un argumento, con una estructura de principio, nudo y desenlace, pero creo que también puede jugarse en la dramaturgia de un espectáculo con otras posibilidades: a contar, por ejemplo, una historia viajando a través de aparentes desconexiones o a hacer, como ocurre en 'protAgonizo' y en 'Todas a la una', conexiones entre diferentes textos, en principio disociados, en lugares menos obvios que los que permite el desarrollo de un único argumento. No es necesario, o a mí no me ha parecido necesario en estas dos puestas en escena, que el público las captara conscientemente, pero están desde luego por debajo sosteniendo en una arquitectura de ecos y espejismos entre los mismos textos, el edificio que resulta ser cada espectáculo. Puede, este modo de planteamiento escénico, gustar más o menos, eso sí, o causar un descoloque en algunos que esperen encontrarse con lo otro, con lo más habitual, pero igual, aún así -me gusta imaginar la posibilidad-, esos textos, aparentemente inconexos, resuenen en algún lugar más allá de los criterios que uno pueda tener o diga tener. Quizá cada uno de ellos está intentando decir lo mismo, intentando negar el mundo tal y como lo concevimos.
