Estas pequeñas, pero grandes tragedias de la vida cotidiana, han sido siempre y son fuente de inspiración para hacer gags teatrales -o cinematográficos- que, en tono humorístico, permiten denunciar la barbarie de la especie humana y ponernos, entre risa y risa, un espejo delante, ...que buena falta nos hace. Maestros en estas lides eran los Hermanos Marx.

Una misma, la que no es una, las cosas, los recuerdos, el amor, el paso del tiempo, la muerte, el extrañamiento, la pérdida…, se dejan hablar sobre la escena a través de una selección de textos de diversa índole (poesías, escenas dramáticas, cuentos, romances…) extraídos de la obra de Agustín García Calvo (Premio Nacional de Literatura Dramática 1999) escogidos e interpretados por Ester Bellver.
viernes, 14 de diciembre de 2012
Un espejo delante
Ayer, cuando iba para el teatro, no sé si un hombre o un gorila o un hombre
gorila -por lo grande, que no quiero meterme con los gorilas- se tropezó conmigo cuando nos cruzábamos andando en direcciones opuestas por la
misma acera. El golpe fue muy fuerte, como si de una gran piedra se tratara, me
hizo bastante daño en la espalda (que además la tengo lastimada). Me volví en
busca de una mirada o algo que nos reencontrara de nuevo para suavizar tan
brusco encuentro. Él no lo hizo, continuó con lo suyo. Me salió un "¡pero
bueno!". El hombre gorila, que iba compartiendo auriculares y música con una chavala, se dio entonces la vuelta. Se quito el chisme de la
oreja y me disparó al modo más chulesco y retador un "¿tú estás bien?", pero que en realidad decía el subtexto "Pues entonces no te quejes que todavía te meto una hostia". Ante el silencio de mi
estupefacción repitió, con la misma violencia, un par de veces más la misma pregunta. Me salió entonces decir un "no sé, al menos podías decir lo
siento...". A lo que respondió: "Y tú mirar por donde vas, que la calle
no es tuya". Esta vez su subtexto era “te la meto, te meto la hostia".
Una pausa de tres segundos donde el desprecio más absoluto se dibujó y después
se dio la vuelta para seguir camino compartiendo música y auriculares con la
chavala. Me quedé hecha polvo. Así fue que llegué al teatro. Todavía me he despertado esta mañana con el mal cuerpo que el incidente me provocó.
Estas pequeñas, pero grandes tragedias de la vida cotidiana, han sido siempre y son fuente de inspiración para hacer gags teatrales -o cinematográficos- que, en tono humorístico, permiten denunciar la barbarie de la especie humana y ponernos, entre risa y risa, un espejo delante, ...que buena falta nos hace. Maestros en estas lides eran los Hermanos Marx.
Estas pequeñas, pero grandes tragedias de la vida cotidiana, han sido siempre y son fuente de inspiración para hacer gags teatrales -o cinematográficos- que, en tono humorístico, permiten denunciar la barbarie de la especie humana y ponernos, entre risa y risa, un espejo delante, ...que buena falta nos hace. Maestros en estas lides eran los Hermanos Marx.
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