Es verdad, entiendo que estamos más acostumbrados a eso, a encontrarnos en el teatro con un argumento, con una estructura de principio, nudo y desenlace, pero creo que también puede jugarse en la dramaturgia de un espectáculo con otras posibilidades: a contar, por ejemplo, una historia viajando a través de aparentes desconexiones o a hacer, como ocurre en 'protAgonizo' y en 'Todas a la una', conexiones entre diferentes textos, en principio disociados, en lugares menos obvios que los que permite el desarrollo de un único argumento. No es necesario, o a mí no me ha parecido necesario en estas dos puestas en escena, que el público las captara conscientemente, pero están desde luego por debajo sosteniendo en una arquitectura de ecos y espejismos entre los mismos textos, el edificio que resulta ser cada espectáculo. Puede, este modo de planteamiento escénico, gustar más o menos, eso sí, o causar un descoloque en algunos que esperen encontrarse con lo otro, con lo más habitual, pero igual, aún así -me gusta imaginar la posibilidad-, esos textos, aparentemente inconexos, resuenen en algún lugar más allá de los criterios que uno pueda tener o diga tener. Quizá cada uno de ellos está intentando decir lo mismo, intentando negar el mundo tal y como lo concevimos.

Una misma, la que no es una, las cosas, los recuerdos, el amor, el paso del tiempo, la muerte, el extrañamiento, la pérdida…, se dejan hablar sobre la escena a través de una selección de textos de diversa índole (poesías, escenas dramáticas, cuentos, romances…) extraídos de la obra de Agustín García Calvo (Premio Nacional de Literatura Dramática 1999) escogidos e interpretados por Ester Bellver.
martes, 16 de septiembre de 2014
Conexiones/inconexiones
Miguel Gascón saca esta crítica (pincha para leerla) a Todas a la una en su blog personal (puedes leerla aquí traducida al castellano) referida a las actuaciones realizadas estos días pasados en el Teatre Tantarantana de Barcelona. Se queja de la falta de un hilo conductor o de un argumento con su principio, nudo y desenlace. Le ocurría algo parecido a Joaquín Melguizo, crítico de Zaragoza (pincha aquí para leer su crítica), al que le desazonaba también el no tener muy claro a dónde se le conducía.
Es verdad, entiendo que estamos más acostumbrados a eso, a encontrarnos en el teatro con un argumento, con una estructura de principio, nudo y desenlace, pero creo que también puede jugarse en la dramaturgia de un espectáculo con otras posibilidades: a contar, por ejemplo, una historia viajando a través de aparentes desconexiones o a hacer, como ocurre en 'protAgonizo' y en 'Todas a la una', conexiones entre diferentes textos, en principio disociados, en lugares menos obvios que los que permite el desarrollo de un único argumento. No es necesario, o a mí no me ha parecido necesario en estas dos puestas en escena, que el público las captara conscientemente, pero están desde luego por debajo sosteniendo en una arquitectura de ecos y espejismos entre los mismos textos, el edificio que resulta ser cada espectáculo. Puede, este modo de planteamiento escénico, gustar más o menos, eso sí, o causar un descoloque en algunos que esperen encontrarse con lo otro, con lo más habitual, pero igual, aún así -me gusta imaginar la posibilidad-, esos textos, aparentemente inconexos, resuenen en algún lugar más allá de los criterios que uno pueda tener o diga tener. Quizá cada uno de ellos está intentando decir lo mismo, intentando negar el mundo tal y como lo concevimos.
Es verdad, entiendo que estamos más acostumbrados a eso, a encontrarnos en el teatro con un argumento, con una estructura de principio, nudo y desenlace, pero creo que también puede jugarse en la dramaturgia de un espectáculo con otras posibilidades: a contar, por ejemplo, una historia viajando a través de aparentes desconexiones o a hacer, como ocurre en 'protAgonizo' y en 'Todas a la una', conexiones entre diferentes textos, en principio disociados, en lugares menos obvios que los que permite el desarrollo de un único argumento. No es necesario, o a mí no me ha parecido necesario en estas dos puestas en escena, que el público las captara conscientemente, pero están desde luego por debajo sosteniendo en una arquitectura de ecos y espejismos entre los mismos textos, el edificio que resulta ser cada espectáculo. Puede, este modo de planteamiento escénico, gustar más o menos, eso sí, o causar un descoloque en algunos que esperen encontrarse con lo otro, con lo más habitual, pero igual, aún así -me gusta imaginar la posibilidad-, esos textos, aparentemente inconexos, resuenen en algún lugar más allá de los criterios que uno pueda tener o diga tener. Quizá cada uno de ellos está intentando decir lo mismo, intentando negar el mundo tal y como lo concevimos.
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Hay mentes demasiado rígidas que encierran al corazon en un corsé tan apretado que no le permite sentir.
ResponderEliminarNo tengas en cuenta estas mentes estrechas que tienen miedo de abrirse y dejarse llevar por lo que sienten. Lo temen porque en ese punto resultan vulnerables, como la niña que se mece en el columpio y salta hacia adelante, a lo desconocido, a otra realidad.
Cuando queremos entenderlo todo analizarlo y desmenuzarlo, le practicamos la autopsia y sin percatarnos que para ello debemos matarlo.
Tanto "Todas a la una" como "ProtAgonizo" son 2 propuestas que nos arropan desde el sentimiento y nos llevan en un maravilloso viaje de sensaciones, poesía y sobre todo alma!!
Estate tranquila Ester, porque en ambas si nos dejamos empapar, queda ese poso maravilloso de tu esencia y la de Agustín.
BRAVO!!
Ander(Sala Teatro ARIMAKTORE)